Estructurado en obras orquestales, ópera, música de cámara y repertorio sacro, este cofre de 6 cedés resulta insuficiente para reunir un ejemplo de lo más representativo de la amplísima producción del genial Mozart. Al menos si las interpretaciones son de tan alta calidad como las de los artistas del sello EMI nos garantiza unas cuantas horas de disfrute de buena música que nos incline a la meditación y al recogimiento o a la pasión y la euforia, según el fragmento que escuchemos.